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Ser un “espléndido inclasificable” en el camino hacia el éxito, con Víctor Guédez

Ha sido profesor no solo en Venezuela, sino también en España, Colombia y México. Autor de más de 20 libros. Y todo ello lo ha logrado con su única fórmula para el éxito: “sumar y sembrar”.

“Uno tiene que hacer todo lo que pueda con lo poco que tiene”. 

– Víctor Guédez

¿Quién es Víctor Guédez?

Hoy es un día distinto y emocionante: los nietos van a casa, los hijos se reúnen y celebran la vida, y Víctor Guédez compartirá con ellos la felicidad de verlos crecer. Hoy también es el día perfecto para tener una conversación con uno de sus nietos sobre la vida, y que es mejor tener temprano que tarde. Mientras los espera, se sienta entre los cientos, sino miles, de libros que posee, y que gracias a esta infortunada cuarentena ha encontrado la oportunidad para seguir leyendo. 

A pesar de tener muchos que aún no ha leído, prefiere ahora un libro que le encanta: las poesías de Octavio Paz lo acompañan unos minutos, pero se interrumpe al encontrar un plan más adecuado: delinear las lecciones que le enseñará a su nieto esta misma tarde. Una hoja y un papel serán suficientes.

Lo mejor será empezar con la fórmula del éxito, cree. Tan sencilla, que ocupa muy poco espacio para tan importantes aspectos que reúne: “que no pase un día en el que no siembres y sumes”, como suele recordar. El error y el miedo también forman parte de esta conversación. Para esos aspectos no hay fórmula, sino una necesidad de mirarlos como oportunidades y medios para lograr lo que se quiere.

La adolescencia es un pequeño periodo de tiempo en el que pasan tantas cosas y en el que surgen tantos cambios. Será un proceso de constante aprendizaje para su nieto, así que debe hablar también del cambio. Dirá que, “el gran descubrimiento de hoy día en relación con el cambio es que hoy no cambiamos para alcanzar la tranquilidad, sino que hoy cambiamos para ampliar la capacidad de seguir cambiando”. 

Adaptarse es fundamental para encontrar nuestro camino por la vida, hacia el éxito y hacia la felicidad. Y esa capacidad se compone, entre otras cosas, de resiliencia y longanimidad: valores fundamentales de nuestro equipaje en el viaje, así que esta lección se tiene que aprender temprano, afirma Víctor, para poder practicarla el resto de la vida. 

Se detiene unos segundos para ver a su alrededor. Sonríe. Sabe que los sueños sí se cumplen, y quiere ser capaz de inspirar a su nieto para que aprenda lo mismo: Víctor Guédez soñaba desde joven estar rodeado de libros, y no solo es que hoy lo está, sino que además él mismo ha escrito más de 20. Todo eso poco a poco, soñando en grande, dando pasitos y valorando esos pequeños logros. 

Lo interrumpe una llamada: están llegando y debe abrirles. Está emocionado, no puede esperar para compartir la vida con sus allegados; compartirla con amor, con valores y con experiencias, con buenos libros y lecciones, en una conversación que probablemente marcará el inicio de otra provechosa vida en la que lograr grandes sueños seguirá siendo un decreto. 

Sobre el invitado

Víctor no se considera exitoso. No quiere establecer límites a su crecimiento, a pesar de haber aportado tanto en lo que lleva de carrera profesional. El diagnóstico es simple, una incesante inquietud intelectual. No se pierde de vista el hambre por saber que tiene, nosotros lo celebramos (como no podía ser de otra manera) y nos complace compartir esta conversación con ustedes. 

Para que una persona pueda meter mano en más de 5 áreas de conocimiento pues tiene que haber, claramente, una estructura. Y esa estructura se nota incluso en cada respuesta formulada en el episodio. Respuestas cuidadosamente pensadas, de quien entiende la responsabilidad de tener un micrófono delante para que el oyente reciba elementos útiles y no palabras carentes de valor pero que agranda el ego de quien las dice. 

“Sin pasión no hay logros, pero los logros no son exclusivos de la pasión”. Él mismo identificó que no era “privilegiado intelectualmente”. Aprendía más lento que sus compañeros y no se acercó a un libro sino hasta en la adolescencia. El enorme esfuerzo que supuso destacar sobre los demás lo ha impulsado kilómetros sobre muchos porque él sintió la responsabilidad de aportar valor a lo que hacía. No es solo sentirse bien con lo que se hace, sino hacer las cosas bien y para el bien. 

A pesar de los matices de seriedad que obtuvo esta entrevista, Víctor es una persona cuya humildad enternece. Se intercambiaron algunas risas que podrán apreciar al finalizar la entrevista. Nosotros (y yo personalmente) celebramos esta conversación. Aprendí mucho sobre el trabajo, el mérito y la sabiduría, los tiempos brumosos y la planificación en ellos, como también sobre el verdadero valor del cambio y su significado tanto en nuestras vidas como en la historia. 

Celebren con nosotros este intercambio de valores que solo resultan en aprendizajes y reflexiones. Atrevámonos a mover las piezas, o como dice Víctor: a sumar y sembrar, para generar cambios sustanciales hacia nuestras metas en lugar de ser consecuencias de nuestras circunstancias. La decisión solo la tienes tú. 

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