Miguel José Sanz

Retrato: Miguel José Sanz, Litografía de Thierry frères, en Rafael María Baralt y Ramón Díaz, Resumen de la Historia de Venezuela, Paris, 1841.

Por Luis Daniel Perrone.

‚ÄúEste hombre, a quien la raz√≥n y la instrucci√≥n han levantado sobre los prejuicios que le rodean, fue encargado por el Gobierno de redactar las leyes municipales de la ciudad de Caracas y justific√≥ ampliamente la honrosa elecci√≥n que hicieron de su persona, hasta tal punto que todo cuanto de su obra he visto durante mi estada en Caracas, me ha parecido juntar vigor y justicia de principios con amplitud de miras y sabidur√≠a de medidas‚ÄĚ. Tales eran las palabras elogiosas que el viajero franc√©s, Francisco Depons, dedic√≥ a quien calific√≥ como ‚Äúnuevo Licurgo venezolano‚ÄĚ a Miguel Jos√© Sanz por sus notables aptitudes, comprobadas por la calidad del proyecto de ordenanzas de la capital que hab√≠a redactado. 

Arquitectos de un país:

El presente artículo de investigación forma parte de un proyecto llamado Arquitectos de un país de Trama University en colaboración con historiadores y otros profesionales venezolanos relevantes quienes con la rugurosidad de su trabajo resaltan el objetivo principal de este proyecto:

Recuperar y difundir trayectorias, impactos y presencias de todos aquellos personajes de nuestra historia que, sin empu√Īar un arma y desde su condici√≥n de civiles y ciudadanos, han sido protagonistas en la creaci√≥n de la vida republicana, en la formaci√≥n de la nacionalidad, en la formulaci√≥n y desarrollo de la modernizaci√≥n y en la construcci√≥n de la cultura y la institucionalidad democr√°tica.

Ciertamente su talento y educaci√≥n le hab√≠an granjeado a Sanz el respeto de la sociedad caraque√Īa, a pesar de no ser de origen noble o ‚Äúmantuano‚ÄĚ. Hijo del militar canario Francisco Antonio Sanz y la se√Īorita Mar√≠a Marvez, hab√≠a nacido en Valencia el 17 de septiembre de 1756. Obtuvo el t√≠tulo de bachiller en filosof√≠a o artes en la Universidad de Caracas, iniciando luego los estudios para los grados mayores de C√°nones y Leyes, carreras que no pudo completar en Venezuela. Fue en la Universidad de Santo Domingo donde, al parecer, alcanz√≥ los t√≠tulos de bachiller y licenciado en Leyes, aunque todav√≠a su estad√≠a en dicha universidad est√° envuelta en el misterio, seg√ļn se desprende del libro de Lenin Molina sobre la biograf√≠a de Sanz.  

Al regresar a su pa√≠s, r√°pidamente ocup√≥ un lugar entre los mejores abogados de Caracas, tan reconocido que fue designado relator de la Real Audiencia, m√°ximo tribunal judicial de la Capitan√≠a General de Venezuela, a pocos d√≠as de su instalaci√≥n en 1786. Dos a√Īos despu√©s, jug√≥ un rol protag√≥nico en la creaci√≥n y funcionamiento del Colegio de Abogados. Las ocupaciones de Sanz en el campo del Derecho tambi√©n se extendieron hasta la inauguraci√≥n de una Academia de Derecho P√ļblico y Espa√Īol en su propia casa, en el a√Īo de 1790, para lo cual ley√≥ un discurso sobre la utilidad del derecho y la responsabilidad p√ļblica de los abogados. Entre varios se√Īalamientos de especial inter√©s, expres√≥ que sin conocimientos de historia, geograf√≠a, religi√≥n, y moral, el ‚Äúhombre p√ļblico es un cad√°ver, y un abogado un tronco‚ÄĚ. Posteriormente, tambi√©n fue nombrado asesor jur√≠dico del Consulado. 

En 1808 Sanz se vio involucrado en la denominada ‚ÄúConjura de los Mantuanos‚ÄĚ, iniciativa de algunos personajes principales de Caracas para crear una Junta de Gobierno a imitaci√≥n de las espa√Īolas. El apoyo de Sanz al proyecto era visto como esencial por parte de sus promotores, quienes ignoraron las observaciones cr√≠ticas que emiti√≥ en una reuni√≥n en el hogar de los Ribas y lo presionaron hasta que escribi√≥ una peque√Īa recomendaci√≥n en el papel que hab√≠an redactado. Finalmente, la renuencia de Sanz a entrar de lleno en la conjura le vali√≥ no ser procesado penalmente, destino que sufrieron otros como el Marqu√©s del Toro y Antonio Fern√°ndez de Le√≥n.    

Aunque desempe√Ī√≥ funciones p√ļblicas de importancia durante la administraci√≥n colonial, Sanz se alist√≥ en las filas revolucionarias tras el establecimiento de la Junta Suprema de Caracas el 19 de abril de 1810. Durante la ‚ÄúPrimera Rep√ļblica‚ÄĚ (1810-1812) fue asesor del Consulado, Secretario de Estado en dos oportunidades, representante provincial de Caracas, y fue elegido diputado al congreso de 1811, puesto que nunca ocup√≥. Pero se le recuerda m√°s como el redactor, junto con Jos√© Domingo D√≠az, del peri√≥dico de mayor nivel te√≥rico-pol√≠tico de la primera √©poca de la revoluci√≥n, el Semanario de Caracas.

All√≠, adem√°s de sus opiniones personales, divulg√≥ nociones de pol√≠tica extra√≠das de textos como el Ensayo sobre la historia de la sociedad civil de Adam Ferguson y la Historia filos√≥fica de la Revoluci√≥n de Francia de Antoine Fantin Desodoards, demostrando estar al d√≠a con la literatura pol√≠tica e hist√≥rica de las Ilustraciones y las revoluciones pol√≠ticas modernas. Aspectos desarrollados en los estudios de Fernando Falc√≥n y Luis Daniel Perrone. 

Al sucumbir el primer experimento republicano, Sanz fue encarcelado y sometido a juicio. En sus interrogatorios acept√≥ ser el autor de la mayor√≠a de los art√≠culos sobre pol√≠tica del Semanario de Caracas, entre otros cargos que se le hac√≠an, raz√≥n por la cual sigui√≥ en la c√°rcel. Libre de nuevo, retorn√≥ a la causa revolucionaria que hab√≠a cobrado renovados br√≠os tras la ‚ÄúCampa√Īa Admirable‚ÄĚ comandada por Sim√≥n Bol√≠var. El aprecio que a√ļn se ten√≠a por su car√°cter e inteligencia qued√≥ en evidencia cuando Bol√≠var le dirigi√≥ el proyecto de gobierno provisorio elaborado por Francisco Javier Ust√°riz para que diera su dictamen, el cual se public√≥ en la Gazeta de Caracas del 28 de octubre de 1813. En su respuesta a Antonio Mu√Īoz Tebar dej√≥ muy en claro cu√°l era su posici√≥n: mientras durase la guerra el General Bol√≠var deb√≠a reunir en su persona los poderes legislativo y ejecutivo para salvar la rep√ļblica.

El avance de las fuerzas lideradas por Boves y Morales sobre Caracas oblig√≥ a Sanz a ser uno de los miles de venezolanos que huyeron hacia oriente en julio de 1814. Entonces, se supone, ya ten√≠a adelantada una Historia de la revoluci√≥n de Venezuela, as√≠ que probablemente iba anotando sus observaciones a medida que sufr√≠a cada vez m√°s los rigores de la funesta emigraci√≥n. Sin embargo, uno de los hechos que no pudo presenciar en persona fueron las destituciones de Bol√≠var y Mari√Īo y su reemplazo por Jos√© F√©lix Ribas y Manuel Piar al mando de los ej√©rcitos de occidente y oriente respectivamente, pues esto ocurri√≥ en Car√ļpano mientras se encontraba en Matur√≠n con algunos restos del ej√©rcito oriental, jefaturado por Jos√© Francisco Berm√ļdez, luego de la derrota en la batalla de Aragua de Barcelona.

En Matur√≠n, Sanz comparti√≥ las penurias de la guerra con otros pr√≥ceres civiles y militares, como el abogado Vicente del Castillo, quien relata que en compa√Ī√≠a de otras dos personas buscaba noticias sobre el conflicto que se hab√≠a desatado entre Berm√ļdez y Ribas, por querer arrogarse este √ļltimo el mando supremo del ej√©rcito y de la rep√ļblica, para informar a Sanz ‚Äúquien calificando de locos a uno y otro Jefe, sal√≠a en el acto a concordarlos en bien de la Patria, como era nuestro prop√≥sito al poner a aquel en cuenta de todo‚ÄĚ, como queda documentado en el testimonio de Vicente del Castillo. En los momentos m√°s dram√°ticos de las ‚ÄúSegundas Rep√ļblicas‚ÄĚ, todav√≠a varios confiaban en la habilidad y autoridad de Sanz para servir de √°rbitro entre comandantes militares que parec√≠an no darse cuenta de la precariedad de la situaci√≥n y la necesidad de la unidad. As√≠ de grande era la estima que se le ten√≠a.

Mientras marchaban a la sabana de Urica, Sanz le coment√≥ a Castillo que ‚ÄúJos√© F√©lix‚ÄĚ le hab√≠a ofrecido ubicarlo en un sitio seguro, pero estos decidieron alejarse a√ļn m√°s de la escena del enfrentamiento. Derrotadas las fuerzas patriotas, ambos emprendieron la huida, pero tanto Castillo como Ribas perdieron de vista a Sanz durante su carrera hacia Matur√≠n. 

Así terminaron los días en 1814 de quien, siendo figura prominente durante la sociedad colonial, prefirió arriesgarlo todo por sus convicciones republicanas durante la revolución de Independencia.

Bibliografía mínima

Directa

Semanario de Caracas, Academia Nacional de la Historia, edición facsimilar, 1959.

Sanz, Miguel Jos√©, ‚ÄúDiscurso pronunciado en el acto de la solemne instalaci√≥n de la Real Academia de Derecho P√ļblico y Espa√Īol, el 8 de diciembre de 1790‚ÄĚ, en: Testimonios de la √©poca emancipadora, Caracas, Academia Nacional de la Historia, 2011.

Sanz, Miguel Jos√© ‚ÄúOpini√≥n dirigida el ciudadano Antonio Mu√Īoz T√©bar, secretario de Estado y Relaciones Exteriores‚ÄĚ, en: Testimonios de la √©poca emancipadora, Caracas, Academia Nacional de la Historia, 2011

Miguel Jos√© Sanz, ‚ÄúBases para un Gobierno Provisional en Venezuela‚ÄĚ en: Testimonios de la √©poca emancipadora, Caracas, Academia Nacional de la Historia, 2011

Indirecta

Castillo, Vicente del, ‚ÄúMi autobiograf√≠a‚ÄĚ, en: Bolet√≠n de la Academia Nacional de la Historia N¬į 2, Caracas, Academia Nacional de la Historia, 30 de junio de 1912.

Depons, Francisco, Viaje a la parte oriental de Tierra Firme en la América Meridional, Caracas, Banco Central de Venezuela, 1960, 2 tomos.

Leal Curiel, Carole, La primera revolución de Caracas, 1808-1812, del juntismo a la Independencia absoluta, Caracas, Abediciones, Fundación Konrad Adenauer, 2019.

Falc√≥n, Fernando, ‚ÄúAdam Ferguson y el pensamiento √©tico y pol√≠tico de Miguel Jos√© Sanz: Notas para la reinterpretaci√≥n del Semanario de Caracas (1810-1811)‚ÄĚ, en: Politeia N¬ļ 21, Caracas, Instituto de Estudios Pol√≠ticos. Facultad de Ciencias Jur√≠dicas y Pol√≠ticas-UCV, 1998, pp. 191-223.

Molina Pe√Īaloza, Lenin, Miguel Jos√© Sanz, la realidad entre el mito y la leyenda, Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1993.

Perrone, Luis Daniel, ‚ÄúLas nociones de desigualdad, pueblo y propiedad de Antoine Fantin Desodoards en el pensamiento pol√≠tico de Miguel Jos√© Sanz. El discurso pol√≠tico de ‚ÄúTermidor‚ÄĚ en el Semanario de Caracas (1810)‚ÄĚ, en Politeia N¬ļ 43, Caracas, Instituto de Estudios Pol√≠ticos, Universidad Central de Venezuela, 2009, pp. 191-221.

Quintero, Inés, La conjura de los mantuanos, Caracas, Academia Nacional de la Historia, Universidad Católica Andrés Bello, 2010.

Saturno, Canelón, Miguel José Sanz, Caracas, Fundación Eugenio Mendoza, 1958.

Sobre el autor:

Luis Daniel Perrone. Licenciado en Ciencias Políticas y Administrativas (2006), Especialista en Derecho y Política Internacional (2011), Doctor en Ciencias Políticas (2019) por la Universidad Central de Venezuela. Profesor de pregrado y postgrado en la Universidad Central de Venezuela y en la Universidad Católica Andrés Bello.